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LA NACION
Caló aceptaría moderar la paritaria si garantizan que no habrá despidos

Avanza en un acuerdo con industriales y con el Gobierno; malestar por el discurso presidencial
Por Nicolás Balinotti |

En forma paralela al ampliado acuerdo de precios , el Gobierno negocia con empresarios industriales y gremialistas del mismo rubro un acuerdo tácito rumbo a las paritarias. El trato contempla aumentos salariales que no superen el 25 por ciento y el compromiso empresarial de garantizar que no habrá suspensiones ni despidos durante 2014.
Participan hasta ahora de la jugada el jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló, con su gremio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), y los sindicatos de la construcción (Uocra) y el de los mecánicos de Smata. Son tres gremios clave para el sostenimiento de los niveles de empleo. Y podrían sumarse en el corto plazo otros sectores, como el de los textiles. Algo se debatirá mañana en una reunión que la cúpula cegetista convocó en el sindicato de los peones de taxis.
"Es sensato un aumento alrededor del 25%", dijo ayer Gerardo Martínez, líder de la Uocra, en declaraciones a Radio La Red. Detrás de su mensaje se refleja la postura de un sector de la CGT que no está de acuerdo con los pagos a cuenta y postergar las paritarias, una salida que ya fue adoptada por tres de los cuatro gremios que convinieron subas salariales en lo que va del año. "Eso generaría mucha más incertidumbre de la que hay", agregó el jefe de los albañiles.
Martínez pretende cerrar una suba del 25% como parte de "un acuerdo parcial" a la espera de lo que pueda ocurrir con la inflación. Como él, piensan Caló y Ricardo Pignanelli, jefe del Smata. Además, creen que escenificando un acuerdo moderado ayudarán a contener el alza de precios, sobre todo en los supermercados. Sobre esto conversaron los sindicalistas con más de un funcionario del Gobierno.
"Hay que apostar a la sensación de estabilidad económica que el Gobierno está tratando de fortalecer nuevamente", reforzó Martínez su alineamiento. Muchos de sus afiliados dependen directamente de la suerte de los planes oficiales de obras públicas y del Procrear.
En la cúpula de la CGT oficialista no cayó bien el discurso presidencial de ayer. Cristina Kirchner les reclamó a los gremialistas "sentido común y racional". Pero lo que más disgustó a los dirigentes fue el reto a Caló, sentado casi frente a ella, en la primera fila. "No hay trabajadores que se mueran de hambre", le replicó la Presidenta ante una de sus recientes declaraciones sobre la actualidad salarial y la inflación.
Caló no respondió anoche las llamadas de LA NACION, pero otro dirigente de la CGT tomó las palabras de la Presidenta "como una confrontación". Quien salió al respaldo del jefe de la central fue Sergio Romero, de la Unión de Docentes Argentinos. "No era necesario confrontar en público cuando se le pidieron reiteradas reuniones", salió al cruce el docente.
La preocupación de Caló va en aumento. La semana pasada asistió a la Casa Rosada para el anuncio que se hizo sobre el control de los valores en la industria metalúrgica y de los electrodomésticos. Detrás de la medida hay un problema que involucra directamente a su gremio, la UOM. Hay unos 3000 trabajadores metalúrgicos de Tierra del Fuego que corren el riesgo de perder el empleo por el alza de los costos en el sector y por la parálisis en la producción.
"Los ánimos están caldeados porque el salario no alcanza. El mensaje de Cristina ayuda más para unirnos con el Negro [Moyano] y revivir la unidad sindical que para moderar cualquier tipo de reclamo", conjeturó anoche un jerárquico de la CGT oficialista. Mañana, en la cumbre en taxistas, podría definirse una postura combativa.

CLARIN
Política
Cristina y la CGT oficialista hablarán de los “precios cuidados” y las paritarias

Por Ricardo Carpena
La Presidenta recibirá a los gremialistas la semana próxima. Analizarán cómo limitar los reclamos
07/02/14
Cristina Kirchner recibirá antes del jueves próximo a la CGT Balcarce. Ese es el saldo más claro, y positivo, del encuentro que anteayer mantuvieron en la quinta de Olivos la Presidenta y el jefe de la central obrera oficialista, Antonio Caló, para descomprimir la tensión que causó el reto de la jefa del Estado al dirigente metalúrgico.
A solas, hablaron de cómo revitalizar la relación entre el Gobierno y el sindicalismo K, que no atraviesa su mejor momento por la indiferencia con que lo trata el kirchnerismo. El líder de la UOM se comprometió a alinear a la CGT oficialista en la defensa del acuerdo de precios, pero quedaron en analizar cómo mantener los reclamos en las paritarias que se vienen dentro de “límites razonables”.
El Gobierno apuesta al plan de “precios cuidados” como única forma de bajar las expectativas inflacionarias y de lograr que, recién a partir de marzo, se negocien mejoras salariales que se encarrilen en la franja del 25-30%.
Ante Cristina, Caló insistió en su reclamo de “paritarias libres”, aunque le planteó su inquietud por la posibilidad de que la delicada situación económica empiece a provocar despidos, algo que ya insinúa en la actividad metalúrgica de Tierra del Fuego, por ejemplo.
El jefe de la UOM también le anticipó que la CGT que dirige le plantearía la necesidad de que el Gobierno disponga por decreto un aumento de suma fija, como una forma de compensar la inflación.
Cristina no está convencida de esta alternativa, que ya le propuso el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y sería partidaria de que ese tipo de compensaciones, pactadas a cuenta de las paritarias, sean negociadas en cada actividad.
En el Gobierno no quieren que en las paritarias se incluya una “cláusula gatillo” de actualización automática, pero no se descarta alguna fórmula que se aplique en caso de que dispare la inflación, medida de acuerdo con el nuevo índice de consumidor de precios.
Además de la suma fija por decreto, la CGT Balcarce le pedirá a la Presidenta el aumento de las asignaciones familiares, el replanteo del Impuesto a las Ganancias y la devolución de unos 20.000 millones de pesos de las obras sociales.
Pero Cristina quiere que sus sindicalistas adeptos asuman un compromiso firme en la estrategia de contener el aumento en los productos de la canasta familiar. La pauta de lo que viene pareció darla ayer el mecánico Ricardo Pignanelli, uno de los dirigentes más alineados con la Casa Rosada, que llamó a “darles escarmiento a los formadores de precios”.
El titular de Smata habló luego de una reunión de la CGT oficialista, que se realizó en la sede del gremio de taxistas y en la que, como muestra de buena voluntad ante el Gobierno, se desistió de difundir un comunicado de prensa para respaldar a Caló luego de la dura respuesta de la Presidenta a sus polémicas declaraciones de que “a la gente no le alcanza para comer”.
También se decidió darle un respaldo a los gremios docentes ante la apertura de las paritarias del sector, motorizado por la presencia de Sergio Romero, líder de UDA.
En el encuentro reaparecieron dos massistas como Héctor Daer (sanidad) y Alberto Roberti (petroleros), y sorprendió la ausencia de Gerardo Martínez (Uocra).





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